Estudiar es fácil, si sabes cómo
¡Jelou! ¿Cómo va todo? Si os están comiendo los nervios porque quedan pocos días para el examen oficial, os tiembla el ojo del estrés, sentís que no os sabéis nada y estáis más tensos que el galillo de un cantaor de flamenco NO PASA NADA, es NORMAL. Parad, respirad, tomad un poco de aliento y un café y a seguir.
Hoy no vengo en modo hater (véase el tema 33, que está metido el término y no hay que confundir a un hater con un troll... ya me entendéis). Hoy me toca ayudaros a estudiar. Vengo a facilitaros la vida, a ayudaros a trabajar la oposición (más orientado al CNP porque es mi ámbito de actuación y es de lo que sé) y a hacer que vuestro tiempo de estudio sea una inversión y no un tiempo mal utilizado.
A lo largo de mi vida como estudiante de Grado Universitario, Máster, oposición y cursos varios me he dado cuenta de que la manera más efectiva para estudiar no es siempre la que más utilizamos, simplemente hemos aprendido desde pequeños a estudiar de una manera determinada y no sabemos hacer otra cosa, con lo cual nuestros exámenes nos vuelven locos y no sabemos qué sabemos ni cuánto sabemos. En el caso de esta, nuestra oposición (un saludito para los fans de Aquí no hay quien viva y de Juan Cuesta) los exámenes son tipo test, y a veces dificulta mucho el estudio, ya que no es el tipo de estudio al que estamos acostumbrados. Muchos venís de bachiller o de una carrera universitaria en la que prima el estudio en general para desarrollar los temas, de manera que sabiendo lo esencial de un tema en concreto no os hace falta saber más, sino que tiráis de boli y explicáis todos los datos que sabéis, enlazando unos con otros como si fuera una redacción sobre el tema. Bien, ya os digo que esto aquí no funciona para el examen. Aquí se buscan datos concretos, lo que quiere decir que hay que ir a los detalles, y muchas veces estos datos son numéricos y diferentes, con lo que nos podemos confundir muy fácilmente con fechas o con plazos, y es un gran problema. Fallar una fecha, no porque no la sepáis sino porque os equivocáis con otras que también pueden ser, es un auténtico suplicio. Así que hoy vengo a enseñaros la técnica que yo utilizo para recordar fechas, números y datos numéricos concretos, y para saber diferenciar unos de otros por el contexto. Vengo a hablaros del casillero mental.
El casillero mental es una de esas técnicas que utilizan los campeones del mundo de memorización, como Ramón Campayo o Jose María Bea. Consiste en asignar letras a los números, de manera que luego podamos crear palabras. Con esas palabras, podemos hacer historias, y con esas historias podemos recordar más fácilmente los datos numéricos. Sé que parece muy complicado, pero es más simple que el mecanismo de un botijo, y en cuanto empiezas a usarlo avanzas muchísimo más rápido con estos temas, y además sin problema. Lo único que te hace falta es algo de imaginación, porque cuando creas las historias necesitas tenerla. Una vez haces una historia, es mucho más fácil acordarte de ella que de datos puros. Leed esto y me contáis.
Lo primero que hay que hacer es asignar letras a cada número. Vamos a hacerlo fácil:
El 1 parece una T.
El 2 son dos palos, con lo cual una N o una Ñ.
El 3 son tres palos, pues aquí metemos la M.
El 4 empieza por C, ¿no? Pues arreando que se me hace tarde.
El 5. ¿Cómo es 50 en números romanos? L. Pues eso, al 5 la L.
El 6 empieza por S, ya está
El 7 es una F al revés, ¿no? Pues ale, uno menos.
El 8 solo tiene una consonante, la CH. Pues ale, la CH al 8.
El 9, como ya hemos usado la N en el 2, metemos la V de nueve.
El 0, como ya hemos usado la C en el 4, usamos la R de cero.
Como veis, no he usado vocales ni todas las letras. Las vocales las necesitamos libres para poder hacer las palabras, con lo cual no se asignan a números, y las otras letras están también en esos números, pero os lo quiero hacer simple y uso lo más básico. ¿Listos? Seguimos.
Ya tenemos las letras asignadas a los números, ahora vamos a palabras. La idea es usar los números para hacerlas. Os pongo un ejemplo. La Declaración Universal de Derechos Humanos se firmó el 10/12/48. Hasta aquí lo normal. Yo me acuerdo de esta fecha porque en la DUDH el "el toro tiene coche". Usando el casillero mental, el 10 es el toro (T del 1 y R del 0), el 12 es "tiene" (T de 1 otra vez y N de 2) y 48 es coche (C de 4 y CH de 8). Así pues, me acuerdo de ese ejemplo idiota, y me sale la frase sola. Cojo la frase, saco los números a los que equivale el casillero y se acabó. Ya me pueden cambiar el 10 de diciembre por el 10 de noviembre o que fue en el 47 en vez de en el 48. Me da igual, la frase no cuadra. Sé mi frase, así que tengo el número.
Realmente, es una tontería como la copa de un pino, pero para datos puros es muy útil. Y se puede hacer para todo. Otro ejemplo: la CE entro en vigor cuando "nevó en la tina del facha". Nunca me acuerdo de la fecha, pero con esa frase saco que fue el 29/12/78. Y también se puede hacer con números más grandes, pero no tiene ninguna complicación. Es utilizarlo, y de verdad os digo que facilita la vida.
Espero que me pongáis ejemplos de cosas en las que lo usáis y me preguntéis todo lo que necesitéis en los comentarios. De verdad, poned algo, que no muerdo (menos si me intentas quitar las croquetas, ahí me lanzo cual león sobre una gacela).
No os doy más la turra, que menuda os he echado por aquí. Ale, a seguir que no queda nada para el examen.
¡Ánimo!
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